Superflat: una breve historia del heredero del Pop Art y la tradición japonesa

2019-04-15T17:38:38+00:00 By |Diseño gráfico|

Artículo de: www.domestika.org
Superflat: una breve historia del heredero del Pop Art y la tradición japonesa

El Pop Art está experimentando un resurgir en Japón de la mano de Takashi Murakami. El superflat es la gran tendencia artística popular entre los jóvenes asiáticos

Uno de los referentes del arte contemporáneo mundial es Takashi Murakami, artista nipón que al comienzo de los años 90 rechazó el arte japonés moderno por considerarlo aburrido y elitista y se interesó por la cultura popular de la posguerra de su país, en especial por la subcultura Otaku, aquella que tanto aman los fanáticos del anime, el manga y el cosplay.

Durante esta década, Murakami exploró dicha cultura, su relación con el Pop Art de mediados del siglo XX y el arte tradicional japonés, y acuñó un término que remite a la forma plana (2D) de la gráfica oriental, las bellas artes y la cultura pop, así como a la superficialidad cultural de su país: superflat, un movimiento artístico posmoderno creado por la generación creativa nacida después de la II Guerra Mundial, a partir de influencias externas que son reinterpretadas para adaptarlas a su identidad.

La herencia directa del período Edo

Según Murakami, el manga, el anime y por tanto el superflat, han heredado la estética expresionista del periodo Edo japonés (1625–1868), también conocido como período Tokugawa, en el que Japón se cerró a todo contacto exterior. Durante este tiempo creció la clase burguesa gracias a su poder e influencia, y se dedicó al fomento de las artes (especialmente al grabado en madera, la cerámica, la pintura y los productos textiles).

Son tres las influencias base: la principal es el estilo rinpa, una de las escuelas más importantes de la pintura japonesa, a través de la obra de Ōgata Kōrin. Su trabajo, alegre y burlón, se enfocaba en las clases mercantiles con obras elegantes de un realismo excéntrico y una estética que destacaba la bidimensionalidad de los elementos a través la falta de luces y sombras, además del múltiple punto de vista que brindaba la misma importancia a todos los elementos de la obra.

La notable escuela de ukiyo-e, que destacaba por la representación de personajes y escenas populares, además de la reproducción de los actores del teatro kabuki caricaturizados. Y la obra de Katsushika Hokusai, que trabajaba la vida urbana de este periodo con humor, energía y fuertes trazos.

El ADN de un híbrido artístico

La sociedad japonesa está obsesionada con el buen gusto, la moda, el placer y la superficialidad de las cosas. Un país donde converge lo clásico y lo moderno, donde se crea y se deshecha por igual. Ese es el detonante del superflat, que, según Murakami, es la forma de redefinir la identidad tradicional japonesa desde la modernidad para hablar del pasado, presente y futuro de Japón.

Esta corriente ha difuminado con éxito los límites entre las bellas artes y el arte comercial con obras que van desde la pintura y la escultura tradicionales, hasta el arte digital, el diseño gráfico, el cine, la moda y el diseño de productos, dándole también un sentido mercantil a la identidad japonesa para volverla objeto de deseo y de consumo del mercado internacional.

“Por un lado, estoy tratando de mostrar a mis compatriotas lo que significa ‘arte’ a escala global, y por el otro, a los extranjeros, estoy tratando de mostrar la esencia de nuestra cultura actual”. – Takashi Murakami.

Se fortalece con el concepto visual de planitud, relacionando la gráfica japonesa antigua con las generadas por computadora; sus características visuales son dichos gráficos planos, el alto contraste, la distorsión y los colores intensos. También integran elementos del grafiti como rayones, trazos “sin sentido” y espontaneidad, y por supuesto la estética del anime y el manga modernos, en especial, la importancia de la mirada y los ojos de varios de sus personajes.

Un elemento a mencionar es lo Kawaii, un término que se refiere a todo lo lindo dentro de la subcultura japonesa que no necesariamente es un elemento primordial dentro del superflat, pero sí es pieza clave en la obra de algunos artistas ya que manifiesta la esencia femenina de la mentalidad conservadora en Japón.

Murakami fue el primero en tomar personajes kawaii, como los pequeños KaiKai y Kiki, para comenzar a explorar diversos motivos estéticos. Le siguió Yoshitomo Nara con sus representaciones de niños y animales, y continuó Chinatsu Ban que ha trabajado predominantemente con este elemento.

El anglicismo que nivela la cultura japonesa

Su nombre, un anglicismo, también tiene un significado; en Japón la publicidad, la televisión, la moda y la música están infestados por términos y palabras extranjeras, en su mayoría provenientes del inglés, que muchas veces son introducidos al idioma japonés solamente por su sonoridad.

Además, debido al distanciamiento del arte dentro de las clases sociales niponas provocado por prácticas culturales occidentales, el superflat pretende nivelar la alta y baja cultura; crea y fabrica con distintas formas creativas para que sin importar su nivel económico, el público puede acceder al arte e incluso comprar.

Warhol y las metanfetaminas como inspiración para crear una fábrica artística

En 1989, Takashi Murakami fundó la Hiropon Factory en Tokio, un taller creativo que hacía referencia tanto a la famosa “The Factory” de Andy Warhol como a Hiropon, el nombre con el que se llamaban a las metanfetaminas durante la II Guerra Mundial.

En este taller se gestó el movimiento de arte posmoderno de Murakami: una fábrica para un pequeño grupo de personas que le ayudaban con la creación de esculturas y pinturas. Sin embargo, a medida que la popularidad del japonés crecía, los proyectos y la producción eran insostenibles, por lo que en 2001, la fábrica se convirtió en una organización profesional de producción y gestión de arte. Ese mismo año, la compañía fue bautizada oficialmente como Kaikai Kiki Co.

Uno de los motivos y obstáculos principales del nacimiento de este proyecto fue que durante el Japón posguerra no existía un mercado de arte confiable. La escena artística era una apropiación superficial de las tendencias occidentales, una construcción artificial jerárquica, incapaces de apoyar la carrera de un artista durante muchos años. Murakami quería revertir esto, primeramente dejó de operar en el mercado del arte japonés por completo, invirtiendo todo en promocionar sus obras en el extranjero. Con el éxito y reconocimiento mundial, regresó al mercado japonés en un intento por construir una nueva base artística. Sufrió el frustrante estatus de “no arte” que tiene gran parte de la crítica japonesa, así que buscó comercializar obras artísticas en medios no artísticos. Aunado comenzó una serie de exposiciones y una feria: GEISAI, Superflat, Coloriage y Little Boy, para potenciar y presentar creaciones de la cultura pop japonesa a una audiencia internacional. Y lo logró.

Kaikai Kiki trabaja para nutrir y criar a generaciones de artistas, mientras son llevados al límite para crear las mejores obras posibles y garantiza las mejores oportunidades y las herramientas para sobresalir en el caótico mundo del arte actual.

Al día de hoy, se ha convertido en una corporación de arte a gran escala reconocida internacionalmente, que emplea a más de 100 personas en sus oficinas y estudios en Hiroo, Tokio y Long Island en Nueva York, así como el estudio de animación en Daikanyama.

Las dos generaciones superflat

Para muchos críticos, el superflat cuenta con dos generaciones muy marcadas. La primera, integrada por los cofundadores que acompañaron a Murakami desde los inicios y que ejercen una crítica a la superficialidad:

Chiho Aoshima, quien a partir de la curva de Bézier construye mundos llenos de fantasmas, zombies y adolescentes.

Aya Takano, que toma la riqueza cultural de la posguerra de Japón y la mezcla con la estética de la pintura religiosa italiana del siglo XIV y los gráficos de MTV.

Mr., protegido de Murakami que encarna la fascinación del concepto de “Lolita” con la industria del cómic japonés.

Tomoko Nagao, mezcla el estilo kawaii con una versión extrema del estilo de los maestro del Renacimiento clásico para criticar los mecanismos económicos del poder en la producción de imágenes.

Madsaki, creador dentro de diversos estilos, su obra retrata la sociedad y la vida cotidiana desde una perspectiva reconstruida.

Chinatsu Ban, cuya obra se caracteriza por plasmar elefantes y ropa interior, sus talismanes. La segunda, una nueva generación de jóvenes artistas que se enfocan en plasmar sentimientos y pensamientos internos dentro de una sociedad consumista. Son cinco los que lideran este nuevo grupo:

Rei Sato, recientemente graduada en arte, quien, a partir del manga, el impresionismo y la pintura abstracta, crea obras sumamente expresivas llenas de optimismo.

Akane Koide, comenzó su carrera a los 15 años, su obra habla de la mirada interna, las relaciones y los teléfonos inteligentes en la vida de estudiantes de secundaria y preparatoria.

Minoura Kentaro, mezcla el impresionismo con lo abstracto para pintar niños y manchas adorables.

Hiroto Ohkubo, diseñador que mezcla los conceptos de “ternura” y “veneno” para diseñar juguetes.

ob, joven artista que explora la psique femenina a través de imágenes de niñas de grandes ojos y atmósferas con elementos de los videojuegos y las redes sociales. También forma parte de esta generación JNTHED, un artista que pasó de ser diseñador gráfico para una empresa de juegos a pintar cuadros protagonizados por robots y arquitectura; TENGAone, quien vivió su niñez cerca de una base militar estadounidense en Japón, por lo que su trabajo está fuertemente influenciado por el arte urbano y diseño gráfico norteamericano; Emi Kuraya, aún estudiante, busca transmitir los pensamientos de una adolescente en jóvenes mujeres; y Stickymonger, una artista adoptada por Murakami al movimiento (ya que es coreana criada en Nueva York), cuyo trabajo está centrado en mujeres de ojos grandes, la exploración e interacción de la oscuridad y la luz, así como la tensión entre la inocencia y el miedo, la feminidad y la ansiedad.

“Considero que el arte facilita la comunicación con otros a un nivel de profundidad inalcanzable por cualquier otro medio. Esa flexibilidad me hace feliz. Creo en el poder del arte para derribar los límites de la libertad, la represión y el prejuicio. El arte es un viaje donde el camino es largo y el final a veces es difícil de ver. Pero estoy feliz de que otros se unan a mí, permanezcan juntos y miren hacia adelante en el camino”. – Takashi Murakami.

Este video presenta la conversación entre Takashi Murakami y el curador en jefe del Museo de Arte Contemporáneo Chicago sobre la exposición ‘THE OCTOPUS EATS ITS OWN LEG’, celebrada a mediados de 2018.

Takashi Murakami.

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Artículo de: www.domestika.org

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