La ciudad como plataforma

2019-03-02T08:30:40+00:00 By |Tecnología|

Artículo de: enriquedans.com

IBM AS/400

Un artículo de Bloomberg, America’s Cities Are Running on Software From the ’80s, revela que muchas ciudades norteamericanas gestionan una gran cantidad de funciones vitales para su administración utilizando tecnología que debería más bien estar en un museo, con sistemas completamente anticuados procedentes en muchos casos de los años ’80. El artículo cita, de hecho, aquellos sistemas AS/400 de IBM que en los ’80 eran prácticamente el epítome de la gestión de sistemas corporativos, lo que me llevó a ilustrar la entrada con una buena dosis de nostalgia y de convencimiento de que cualquier tiempo pasado NO fue mejor 🙂

La importancia de la cuestión va mucho más allá de lo que parece: el futuro de las ciudades es, cada vez más, convertirse en plataformas de intercambio de datos, en auténticas APIs abiertas preparadas para gestionar la información de todos los servicios que tienen lugar en ellas. Toda persona que trabaje en una ciudad debería estar obligada a exponer su trabajo en forma de una interfaz de servicio que sirva tanto para comunicarse interna como externamente, sin ningún tipo de excepción válida, sea cual sea la tecnología que se utilice. A partir de ahí, todo servicio que quiera prestarse en la ciudad, sea de transporte o de otro tipo, debería cumplir, como parte de la licencia que requiere para operar, con un acuerdo que le obligase a ceder todos aquellos datos de uso que puedan ser interesantes para la gestión municipal y alimentar esa plataforma adecuadamente, con el fin de posibilitar una gestión integrada. Seas Uber, un taxi o una empresa de alquiler de patinetes, la cosa debería ser tan sencilla como “no data, no party”. Si no estás dispuesto a compartir y a integrar los datos de tu operativa con la ciudad, ni te molestes en pedir permiso para ofrecer tus servicios en ella.

La idea de una smart city tiene mucho más que ver con una arquitectura de sistemas de información que con ningún otro concepto. Y lógicamente, la construcción de una plataforma que permita la gestión integrada de una ciudad tiene necesariamente que estar desarrollada sobre unos sistemas que posibiliten su integración, de manera que en todo momento y en tiempo real podamos tener una imagen completa de lo que sucede en la ciudad, capturada tanto a través de sistemas propios desplegados por el propio ayuntamiento (sensores de contaminación, cámaras de seguridad, dispositivos de diversos tipos, etc.) como de infraestructuras o aplicaciones desplegadas por terceros.

El número de vehículos que circulan por una ciudad, por ejemplo, tiene que ser un parámetro estimable en cualquier momento, y accionable además en la medida de lo razonable: en algunas ciudades norteamericanas, por ejemplo, se empieza a barajar la idea de un muy polémico congestion pricing que cobre a los usuarios por la utilización de las vías a determinadas horas, y que precisaría de unos sistemas adecuados para su aplicación. Pero también hay que plantear la gestión, por ejemplo, de la oferta de transporte en una era que, frente a los antiguos sistemas de licencia que promovían la escasez, se caracteriza por la convivencia de múltiples plataformas que promueven la abundancia, y que es preciso mantener bajo control para evitar que se conviertan en un factor que empeore el tráfico en lugar de mejorarlo, y permita establecer dinámicamente, en caso de ser necesarios, cupos máximos de vehículos en función de las circunstancias a cada uno de los participantes.

Sin duda, eso va a exigir la modernización de muchos sistemas obsoletos. Pero más que eso, e incluso más allá de la antigüedad de los equipos, debería plantear una nueva arquitectura de sistemas, un desarrollo con mentalidad de plataforma o de API que en la actualidad es muy posible que pocas ciudades estén preparadas para ofrecer.



Artículo de: enriquedans.com

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